
La óptima actividad mandibular favorece no solo el equilibrio postural y la relajación cervical, sino también una mejora notable en funciones como la fonación, la respiración, el canto y el lenguaje. Al liberar tensiones en la articulación temporomandibular y normalizar la relación entre mandíbula, hioides y diafragma, se optimiza la mecánica respiratoria y la resonancia vocal. Esto permite una emisión de voz más libre y natural, una articulación más precisa y una mejor coordinación entre respiración y habla o canto, potenciando así el rendimiento vocal y comunicativo.